l


Este viaje ha sido programado con mucho tiempo de antelación.

Hay dos formas de organizar un viaje como este. Una es ir a la aventura, sin tener nada preparado de antemano, y efectivamente se convertirá en una aventura, no se sabrá si se va a encontrar hotel donde dormir, no se sabrá si los transfers te podrán llevar a todas partes, no se sabrá si habrá hueco en las excursiones, no se sabrá si hay plazas en los vuelos, no se sabrá lo que se es digno de verse y lo que no……etc. Ciertamente toda una aventura. Hay quien dice que esta es la auténtica forma de viajar.

Como resulta que ni yo ni Elena estamos para aventuras, y en cuanto algo se nos tuerce, nos ponemos histéricos, decidimos que lo mejor para nosotros era ir con todo súper organizado. Nos pusimos en contacto con una agencia especializada en organizar viajes de españoles a Chile. D. Joaquín Tous, un español emprendedor, y su encantadora directora, chilena, Bárbara Espinoza.  Enseguida se pusieron a nuestra disposición, y nos organizaron absolutamente todo atendiendo a nuestros requerimientos, sin ningún fallo. Vuelos entre ciudades, excursiones, hoteles, guías  y transfers. Los billetes de avión desde Madrid a Santiago de Chile y regreso, los saqué yo mismo, por mi cuenta, con varios meses de antelación. Como quería estar en contacto (sobre todo Elena) con mi hijo en Madrid, contratamos en Madrid con Movistar la tarifa “Juntos”. Tiene unos precios realmente aceptables (solo para un país). En Chile contratamos un móvil, también de Movistar por el método “Rentaphone”. De esta forma casi todos los días podíamos hablar con nuestro “bebé”.

En todo Chile la seguridad es casi total, el metro de Santiago está considerado como el más seguro del mundo. Hay muy poca delincuencia. He viajado varias veces a Sudamérica, y siempre he notado una animadversión hacia los españoles, nos consideran conquistadores. En Chile he notado lo contrario, somos más apreciados, y  nos consideran exploradores y fundadores.

Chile es un país muy estrecho, pero muy, muy largo. Tiene una extensión superior a la de España, pero con la mitad de la población de esta. Hay zonas de la Patagónia chilena con menos de un habitante por km2, prácticamente deshabitadas. Tanto la corriente eléctrica como los enchufes son iguales a los de España. Si alguna vez viajáis a Chile, ni se os ocurra intentar introducir vegetales, animales o sus derivados. Son muy estrictos al respecto. Primero te hacen firmar una declaración jurada de que no llevas ningún producto y luego tienen perros entrenados que olfatearán tu equipaje, si llevas algo, estos perros lo detectarán.

Elena & José - España.