Dado
que son 3 zonas bien diferenciadas las que tuve la enorme suerte de
poder visitar, he decidido escribirte un correo por cada una de ellas,
tratando así de no mezclar unos lugares con otros, puesto que por sí
solos, cada uno de ellos, podría constituir un viaje totalmente
inolvidable. La Isla de
Pascua ha supuesto cumplir un sueño y la verdad es que por mucho que
uno haya leído sobre los enigmas que encierra, uno no deja de
asombrarse cuando tiene la oportunidad de ver de cerca los MOAIS. Desde
el momento en que uno tiene que viajar por espacio de más de 4 horas y
media para recorrer los casi 4.000 km
que la separan de la costa chilena, se adentra en un completo misterio
y las preguntas empiezan a sucederse sin solución de continuidad. ¿Qué
hace una isla como esta en la inmensidad del océano?. ¿Cómo es posible
que llegaran los antiguos en una época donde no existían instrumentos
de navegación?. El
conjunto de los MOAIS es indescriptible, pero lo que transmiten es una
paz absoluta como si el tiempo allí fuera un actor secundario de una
escena mágica. Su tamaño es majestuoso, su integración con el paisaje
es inigualable, casi se podría decir que es el paisaje el que se
integra perfectamente con las esculturas. Pero ante todo es un homenaje
al hombre y sus tradiciones o creencias. Un verdadero espectáculo. La
primera de las fotografías se corresponde con AHU TONGARIKI, que se
encuentra muy próximo al Volcán Rano Raraku, cantera de la que se
extrajo la piedra para la mayoría de los MOAIS. AHU significa
plataforma puesto que las esculturas siempre descansan sobre un
promontorio; en esta serie de MOAIS se encuentran algunos de los más
grandes y pesados, hasta 100 Toneladas de peso. La
segunda fotografía pertenece a AHU AKIVI y representa a los siete
navegantes que, según la leyenda, encontraron la isla en primer lugar,
viajando desde la Polinesia
y movidos por el sueño de su Rey Hotu Matu’a quien había imaginado la
existencia de la misma. Son los únicos MOAIS en la isla que miran hacia
el océano. En la fotografía se puede
ver el Volcán Ranu Raraku ( Ranu significa volcán ), y como te
comentaba en el correo anterior, del mismo se extraía la piedra con la
que se esculpían los MOAIS. Posiblemente
una de las estampas más misteriosas de la isla sea el recorrido
alrededor del volcán, en el que se puede contemplar infinidad de
esculturas, algunas en posiciones extrañas, como si hubieran sido
abandonadas súbitamente y no hubiera podido completarse el traslado
deseado. Uno de los paisajes más
impresionantes que se pueden disfrutar en la isla lo constituye el
cráter del Volcán Rano Kau. Los calificativos se agotan, es
sencillamente impresionante. Los
tres islotes ( KAO KAO, ITI Y NUI ), donde llegaba a anidar la pequeña
gaviota MANUTARA y que forma parte esencial del ceremonial RAPA NUI en
el que los atletas seleccionados nadando hasta los mismos, debían
conseguir un huevo de MANUTARA.
Para
mí la experiencia de Atacama resultó inolvidable y desde luego se trata
de un lugar para regresar. Lo definiría como el lugar de los
contrastes, como así lo demuestra el hecho de que el sitio más árido de
la tierra cuente con unas lagunas de ensueño, en especial las
altiplánicas de Miscanti y Miñiques que ofrecen una vista
sobrecogedora…… Dos
fotografías pertenecen al Valle de la Luna en
Atacama. El lugar es asombroso, con esa concentración de sal que te
confunde con un paisaje nevado en medio del desierto……..alucinante. Fotografías
de la laguna MIÑIQUES y la segunda es MISCANTI ( aunque lo parezca, no
es una postal….) Las puestas de sol
en el Valle de la
Luna son apoteósicas, con toda una gama de
colores que hacen que sea casi irreal. Otro
de los paisaje únicos es el que proporciona el Valle de la Muerte,
con sus inmensas dunas y la cadena montañosa andina majestuosa en el
horizonte….. En la fotografía se
puede observar el oasis en medio del desierto que supone el pueblo de
San Pedro de Atacama. La
visita a los Géiseres del Tatio al amanecer es otra de las experiencias
asombrosas y de las que guardo un gratísimo recuerdo…..La
laguna de Chaxa en pleno Salar de Atacama con los flamencos en su
interior, alimentándose, es de una belleza natural sorprendente. Pedro - Costa Rica
|